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Según la Real Academia Española, la soledad es el sentimiento de tristeza, pesar y melancolía que se siente por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo. También se considera como la carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
Según Jong-Gierveld y Raadschelders psicólogo especialista existen diferentes modelos explicativos de la soledad por medio de diferentes perspectivas, sin embargo, hay cinco tipos de soledad que a lo largo de nuestra vida podemos experimentar, algunos de estos son; soledad existencial de la cual se hablará más adelante; soledad emocional: este tipo de soledad surge de una falta de relaciones sociales o apego con otras personas. Por ejemplo, puedes sentirla cuando todas las personas de tu círculo de amigos tienen una pareja estable o romántica, y tú no; soledad social la cual surge cuando nos sentimos excluidos de un grupo social más grande. Esto viene a ser, por ejemplo, cuando un grupo de amigos se divide porque tienen intereses distintos y acaban distanciándose; soledad transitoria es aquella que sentimos durante periodos cortos de tiempo; y por otro lado la soledad crónica, ésta ocurre cuando los sentimientos de soledad y de aislamiento social continúan durante un período prolongado.
A partir de la publicación del libro de Eva Muchinik y Susana Seidman, Aislamiento y Soledad (1998, pg. 57) se muestra que hay dos causas principales de la soledad: las causas internas o personales como por ejemplo la dificultad para estar solo o habilidades sociales deficientes; y las causas externas o situacionales como la carencia de recursos sociales, económicos o demográficos.
Dentro de las muchas consecuencias que causa la soledad a nivel emocional, es problemas de concentración, depresión, ansiedad, baja autoestima y aumento de tristeza, lo que afecta al funcionamiento del cortisol (hormona del estrés), lo que provoca un mal funcionamiento del sistema endocrino e inmunitario, esto implica un riesgo a la salud ya que se baja su sistema inmunológico aumentando la posibilidad de padecer alguna enfermedad cardiovascular, de hipertensión y demencia, incrementando el riesgo a morir.
Por otra parte, a muerte es definida por The Free Dictionary by Farlex como la finalización de la vida. Esta definición al provenir de un diccionario es muy objetiva y corta, pero hablando desde un punto de vista más social o personal, la toma de conciencia de la muerte puede ser considerada como una crisis en la vida de las personas; pudiendo ser, no la muerte, sino la representación anticipada de la muerte lo que inspira terror.
La soledad es contraria a la naturaleza social del ser humano y su presencia representa un conflicto existencial, de la mano de la muerte como una inseguridad o temor a lo desconocido.
La soledad esta vehiculada con sentimientos de incomprensión, tristeza, inseguridad, entre otros muchos. Según Rosario Linares, Psicóloga especialista “Cuando el sentimiento de soledad se instaura trae consigo angustia y miedo, pues el hecho de no tener apoyo emocional merma nuestra autoestima y nos desmotiva. Por eso es común que las personas que se sienten solas se sumerjan en un círculo vicioso que les hace perder el interés por el día a día y por emprender nuevas actividades que quizás le ayudarían a conocer a otras personas con las cuales podría compartir gustos y valores.”
Una crisis existencial se puede definir como un periodo de tiempo en el que se produce un cuestionamiento interno, es decir, se replantea la existencia propia, y su sentido vital. Existe un tipo de soledad llamada soledad existencial la cual trata de un estado en el que la emoción de la soledad se mezcla con la duda existencial de para qué se vive y qué es exactamente lo que nos conecta a los otros. Durante una crisis existencial se plantean diversos cuestionamientos tales como: la libertad que incluye responsabilidad y elección y de ahí ansiedad y culpa; la soledad existencial como experiencias que se desprenden del hecho de que los seres humanos somos fundamentalmente seres separados; la muerte es la última preocupación, implica gestionar la tensión entre la coincidencia de lo inevitable de la muerte y el deseo de continuar viviendo.
Se nace solo y se muere solo. La muerte, simboliza la profunda soledad del ser humano y la inevitable separación y el aislamiento de los demás.
Históricamente el concepto de muerte se basó en la “observación de una ausencia total de la función respiratoria” citando al Dr. Calixto Machado el cual ha desarrollado un análisis sobre los criterios de la muerte y la percepción que las personas tenemos sobre ella.
Hablar de la muerte es intentar abarcar un tema muy complicado por lo desconocido que es el tema y por la infinidad de posibilidades. Es por esto que hay tanta diversidad de opiniones y de percepciones, ya que, aunque la muerte es un proceso individual, esto afecta a muchas de las personas que rodean y que se relacionan con la persona que muere lo que puede causar soledad o algún tipo de enfermedades como depresión o ansiedad por la pérdida vivida. Cada persona tiene una actitud o comportamiento diferente en su etapa de duelo, y aunque algunas pueden ser parecidas entre sí, cada persona tiene su forma de sentir y ver la muerte.
Philippe Ariés, uno de los especialistas más destacados en el estudio de la muerte, sostiene en sus obras que la percepción de la muerte en el Occidente pasa sobre dos etapas: “la muerte domesticada” y “la muerte invertida” en la primera los difuntos toman conciencia de su muerte gracias a la aparición de signos naturales, lo que hacía que la muerte consistiera en una ceremonia con los familiares respectivos, en la que se aceptaba la muerte de una manera natural. Mientras que, en la segunda, la muerte se oculta y cambia todo su sentido. Los duelos se viven de una manera más discreta e íntima.
Autores de investigaciones como Blanco Picaba y Antequera Jurado (1998) sostienen que, en las sociedades occidentales actuales, intentan silenciar e invisibilizar la muerte. Hay personas que aceptan primero la muerte ajena que, a la muerte propia, a la que conciben como inevitable pero irreal.
Si nos basamos en el pensamiento de Aristóteles el hombre es un ser social por naturaleza, ya que nacemos con una característica social y conforme vamos creciendo vamos desarrollando esta cualidad, tal como la inteligencia intrapersonal, ya que necesitamos de los otros para sobrevivir. El ser humano posee cualidades, que reconoce, explora y usa para convivir en comunidad pacíficamente y beneficiarse los unos a los otros. Pero a lo largo del tiempo se ha descubierto que el ser humano tiene emociones gracias a las personas que nos rodean ya sea sentimiento de enojo, celos, felicidad, etc. ya que nuestro cerebro está programado para funcionar como miembros de un grupo social. Desde que nacemos formamos parte de una comunidad, constatando lo que dijo Aristóteles “el que no puede vivir en sociedad, o no necesita nada para su propia suficiencia, no es miembro de la sociedad, sino una bestia o un dios.” con esto se puede comprobar que la naturaleza del ser humano es pertenecer a una sociedad ya que necesitamos uno de los otros en todos los sentidos.
Diversas perspectivas conceptuales se han abordado en el estudio de la soledad a lo largo del tiempo, al enfocarnos desde un punto filosófico tanto como en el antropológico, la soledad se puede entender como una condición inescapable en la búsqueda de la autoconciencia. De acuerdo a Mijuskovic, “la soledad está arraigada en la realidad primaria del individuo, inmanente y subjetiva”. En cuanto a la perspectiva psicológica, hay una cantidad muy grande de autores que han postulado acerca de la soledad, la más antigua escrita por Sullivan, es descrita como una experiencia displacentera, asociada con la carencia de intimidad interpersonal. Weiss, quien fue llamado “el padre de la investigación sobre la soledad” dice que ésta es una respuesta ante la ausencia de una provisión de relación particular, mientras que otros lo han llegado a explicar como un miedo inédito.
La soledad es vista en diferentes obras como la novela de Herman Melville titulada “Bartleby el escribiente”, el ensayo “Todos santos, días de muertos” el poema “Tengo miedo” de Pablo Neruda y el cuento de “La tristeza” de Antón Chéjov. Todas estas obras literarias tienen en común que tocan el tema de la soledad y la muerte, en cada una de ellas el personaje principal está pasando por un duelo consigo mismo y como consecuencia con su alrededor, sienten que son incomprendidos y no hay nadie que pueda escucharlos o ayudarles con el sufrimiento que cargan. En el ensayo se da a más profundidad una explicación de lo que se hace para evitar sentir la soledad y distraerse.
El miedo a lo desconocido tiene su base en un sentido de autoconservación y supervivencia, aunque a veces puede ser excesivo y limitante. El miedo a lo desconocido y el cambio se le llama neofobia es un tipo de fobia específica en la que existe un temor incontrolable, persistente, irracional y desproporcionado hacia todo aquello que implica novedad. Existen muchos factores que pueden influir en el temor a lo nuevo tales como no querer salir de la zona de confort, los rasgos de personalidad, situaciones traumáticas o los estilos cognitivos.
En el estudio cualitativo de Lene Moestrup se identifican pensamientos y emociones de personas sobre la muerte. Se distinguen entre ellos la preocupación por tomar conciencia de la muerte, los sentimientos por el duelo de tener que dejar la vida, entre otros. "Lo más temible es la muerte porque es el fin", decía Aristóteles. Sentirse así porque todo se acaba es natural. También existen mecanismos neurológicos que obligan a creer en que hay algo después de morir. El ser humano es un ser narrativo y tiene que inventar historias que justifiquen el comportamiento que se tiene o a buscar respuestas.
Existe un proceso de superación al confrontar tanto a la soledad como a la muerte, el cual se conoce como “duelo emocional”, aunque hay algunas fases del duelo reconocibles e identificadas por la psicología, este es distinto para cada persona. Según la psicología el duelo se presenta en cinco fases: Negación, ira, negociación, depresión y por último la aceptación.
A través de conocer la muerte como fenómeno o acontecimiento natural es que podemos abordar también la vida, sabiendo que la soledad y la muerte son inevitables. Pero una vez ya abordado todo el contenido se puede decir que a pesar de que se sabe que son algo inevitable no se puede dejar de tenerle miedo, ya que el miedo a lo desconocido es un mecanismo de defensa y aunque se intente distraer el hecho por medio de celebraciones de que va a ocurrir se quiera o no. Y sí, es cierto que el ser humano es social y le es necesario formar parte de una comunidad para convivir y explorar, pero definitivamente la soledad sucede cuando hay conflictos con uno mismo ya sea por culpa de cosas que suceden al alrededor que afectan al individuo o son problemas donde factores internos intervienen como el autoestima o ansiedad.

Allan Mauricio Brenes Castro
ResponderBorrarMe gustó bastante su ensayo. Menciona profundamente la soledad y con varios psicólogos y explica las soledades claramente. No hay mucho que pueda decir sobre correcciones fuera de puntuación y errores de tipeo. Especialmente aquí:
"Dentro de las muchas consecuencias que causa la soledad a nivel emocional, es problemas de concentración, depresión, ansiedad, baja autoestima y aumento de tristeza, lo que afecta al funcionamiento del cortisol (hormona del estrés), lo que provoca un mal funcionamiento del sistema endocrino e inmunitario, esto implica un riesgo a la salud ya que se baja su sistema inmunológico aumentando la posibilidad de padecer alguna enfermedad cardiovascular, de hipertensión y demencia, incrementando el riesgo a morir. "
En donde de "endocrino e inmunitario" debería haber luego un punto para que sea "Esto implica".